lunes, 1 de noviembre de 2021

¿QUÉ HA SUCEDIDO EN OCTUBRE EN NUESTRO HUERTO?

 Durante este mes de octubre han sucedido muchas cosas en nuestro huerto.

      Un día nada más empezar el mes al acercarnos al huerto descubrimos que nuestra amiga  Doña Flora había desaparecido.


    Pero al volver a clase en el cajón de nuestro maestro  o nuestra maestra apareció un cuento que explicaba lo sucedido.

 

El apasionante y misterioso caso de Doña Flora y Plumas.

Hoy lunes, temprano, nos acercamos al huerto con nuestro profe y lo último que esperaba era encontrar aquella sorpresa. Todo parecía normal. Las plantas estaban lozanas, cubiertas de una fina capa de rocío, los pasillos del huerto estaban limpios, el compostero emergía al fondo con su silueta fantasmagórica. Sin embargo, algo hacía que aquella mañana en el huerto fuera diferente.

Nuestro profe fue al pasillo de las herramientas y abrió la puerta. Se dio cuenta de que faltaban algunas y las demás estaban desordenadas. Volvió a salir al huerto y las encontró tiradas por diversos lugares, enfadado nos dijo que así se estropearían oxidándose y estropeándose los mangos con la humedad….

-                    ¡Venga, tenemos que aprovechar la mañana para retirar las plantas del          verano y echarlas al compostero, cambiar los carteles y preparar los              bancales para la siembra de otoño!...

-                      ¿ Me escucháis?- gritó.

Un murmullo acaparaba nuestra atención más que los gritos del profe, un ruido de fondo que hacía tiempo no escuchaba. Pájaros. Los árboles del lindero, los tutores de las tomateras, las cuerdas de las judías, los postes de los carteles…todos estaban llenos de pájaros que piaban y se agitaban sin parar. Miré hacia el huerto y allí encontré la respuesta de lo que ocurría.

Quise gritar pero solo me salió un hilillo de voz para decir:

-                      Profe…Doña Flora no está en su sitio….

Mientras mi mano temblorosa señalaba el lugar en el que siempre se sentaba Doña Flora, la vigilante del huerto.

El profe sorprendido se acercó al lugar seguido por mí que aún no me creía que hubiera desaparecido.

-                  ¡Vaya por Dios, seguro que ha sido algún pillastre de fuera!. Tendremos          que buscar un nuevo vigilante.

-                    En fin, vamos a lo nuestro que se nos acaba la hora y tenemos que volver a      clase.

El profe se alejó del bancal y me dejó allí como un pasmarote, pero mi instinto investigador me empujaba a buscar una explicación de lo ocurrido. Demasiados cabos sueltos: ¿Quién pudo haberse llevado a Doña Flora?, ¿por qué?,  ¿cómo lo hizo?.

Esto constituía un caso en toda regla para EL CLUB DE LOS DETECTIVES DEL HUERTO. Hacía dos cursos que el club se había formado entre mis amigos PATATÍN Y PATATÁN, y yo, Pedro, el creador del equipo, cuando pasamos juntos a la misma clase de Primaria.

Aquel año tuvimos que resolver el caso de Plumas, el gorrión que cayó en el cepo y nosotros tres conseguimos liberarlo de aquella trampa asesina, y con los ungüentos hechos con plantas del huerto y nuestros cuidados, se curó. Acogimos a PLUMAS  para que viviera en el huerto y cuidara con Doña Flora para que el resto de los pájaros no nos invadieran.

 Los pájaros ayudan comiéndose algunos insectos que pueden fastidiar las plantas, aunque si son demasiados también molestan. Les encantan picotear los frutos dulces y tiernos. Doña Flora y Plumas los controlaban.

A partir de ese primer caso decidimos crear un club y elegir un lugar donde hacer nuestras reuniones secretas. Los enigmas del huerto había que resolverlos. Para eso existen las pistas que dejan los habitantes que viven en él y sólo hay que investigarlas como : un camino de babas, una fila de hormigas o algún agujero en un tomate. Estas pistas están llenas de misterios, por eso instalamos aquí la base de operaciones. Nuestro trabajo es interpretarlas.

    Un camino de babas de caracol lleva a la guarida en las lechugas.

-                  Una fila de hormigas guía hacia un montón de pulgones en las habas

-                 El agujero de un tomate es la entrada de la casa que se ha construido una       oruga.

Así nació EL CLUB DE LOS DETECTIVES DEL HUERTO, porque es el lugar donde nos reunimos para hablar de los asuntos importantes y hacemos nuestras prácticas: en el huerto del colegio GABRIEL Y GALÁN.

Di una vuelta por el huerto antes de subir a clase y al bajar la vista hacia el lugar donde siempre estaba sentada Doña Flora es cuando la vi. Al principio pensé que era un reflejo, hasta comprobar que no, alargué la mano dentro del hueco que había en la tierra y la cogí. Estaba mojada y arrugada. Era una hoja de libreta, que al extenderla en mi mano, apenas podía leerse con claridad, todo estaba borroso:


Plumas y yo hemos decidido recorrer los colegios de Salamanca a la búsqueda de amigos y amigas que nos ayuden a conseguir ideas para mejorar nuestro huerto. Volveremos con ideas nuevas para que entre todos hagamos de nuestro huerto un lugar maravilloso.

Ha llegado el momento de correr aventuras.

                                       Doña Flora

 

Tenía delante la respuesta que desentrañaba el caso, así que la guardé con mimo en mi bolsillo y se la enseñé a Patatín y Patatán. Hemos decidido unirnos a Doña Flora y Plumas y buscar amigos y amigas que quieran cuidar el huerto de la escuela.

                          ¿Te apuntas?

 

    Como era un cuento no nos lo creímos mucho. Algunos pensaron que la habían robado pero otros pensaron que podía estar en algún otro lugar. Desde ese momento todos los chicos y chicas buscamos por todos los rincones del colegio a Doña Flora por si se había escondido y no era verdad que se había ido. Pero fue inútil. Doña Flora no apareció por ningún lado.

        En el próximo post os contaremos como continúa esta esta historia.



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